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Puedes ser más creativo si sabes cómo estimular tu cerebro.

Escuchar la brillante ponencia de John Cleese, uno de los Monty Python, en la que reflexiona sobre el proceso creativo para Video Arts, la cual recomiendo, me hizo pensar. Como diseñador, siempre he considerado mi capacidad creativa como el más preciado tesoro. Un don único que sólo algunos poseen de manera innata. Pero resulta que no es así. Todos somos creativos. La cuestión es saber cómo activar el proceso.

Según Cleese, cuando nos encontramos en nuestro puesto de trabajo podemos encontrarnos en dos modos o estados mentales: cerrado y abierto.

Cuando estamos en modo cerrado (la mayor parte del tiempo), tenemos en mente las actividades que nos quedan por terminar y nos centramos para acabarlas lo antes posible. Se trata de un estado activo, en el que nos distribuimos el tiempo eficientemente y hacemos estimaciones de lo que podemos tardar, para ir cerrando tareas. Sentimos cierto nivel de ansiedad, prisa o un ligero estrés, que nos pueden ayudar (en su justa medida) a estar más concentrados y ser más rápidos. El problema es que, en este estado mental, no fluye la creatividad.

En el modo abierto nos encontramos mas relajados. Nos permitimos “perder el tiempo”, darle vueltas a una idea, divagar… De esta manera se despierta la curiosidad.

Para conseguir nuestros objetivos, lo ideal es que los dos modos se complementen: empezar con la mente abierta para reflexionar sobre el problema y cambiar al modo cerrado para ejecutar la solución de manera eficiente. En resumen, debemos cambiar de un modo a otro, pero solemos comenzar directamente con el modo cerrado. De esta manera nos bloqueamos, deseamos ponernos manos a la obra, pero no tenemos clara la idea, sentimos que el tiempo avanza, pero nosotros no. ¿Te suena?

 

Cómo conseguir entrar en modo abierto

Para alcanzar este maravillo estado en el que las ideas fluyen y la imaginación se dispara es necesario reservar un tiempo para ti. Asegúrate de que no serás interrumpido. Quítate de la cabeza las tareas pendientes, las obligaciones y los pensamientos tormentosos. Debes mascar el problema, darle vueltas y no conformarte con la primera solución que encuentres, que puede que no sea la más original. Piensa ideas disparatadas e imposibles, divaga y no pongas límite. Ya en los 70, el brillante psicólogo Donald Mckinnon, descubrió en sus investigaciones sobre la creatividad que las personas más imaginativas jugaban más tiempo con el problema antes de intentar resolverlo. Toleraban mejor la ansiedad que nos provoca una cuestión sin solución y seguían buscando la respuesta más creativa. Pero todo este proceso lleva su tiempo. Pongamos una hora y media, para no alargarlo en exceso.

Es importante jugar con las ideas, sin juicios. No puedes ser espontáneo dentro de la razón. Cuando eres creativo no existen errores y cualquier camino puede llevarte a la solución.

Y para entrar en este modo de “juego mental” de manera rápida ¿qué hay mejor que el humor?  Nos relaja, transforma el ambiente y lo hace amigable. Construye tu propio espacio para dar rienda suelta a lo creativo, en el que puedas reírte y dejar fluir tus pensamientos.

Es esencial sentirte cómodo en tu lugar de trabajo. Un ambiente distendido, jovial y en el que te sientas en confianza. Parece que algunas empresas son conscientes de ello para potenciar la creatividad de sus empleados y en Sr. Potato sabemos de lo que hablamos.  😊

Mantén la mente sobrevolando el tema que quieres resolver, aunque sin presión. Al fin y al cabo, una nueva idea nace al conectar dos conceptos que previamente no estaban relacionados. Puede que inicialmente halles resultados disparatados, pero tarde o temprano, darás con algo interesante. Quizás mientras haces la colada o paseas a tu perro, de la nada, una gran idea surgirá.

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