Patatas Bravas

¡Las mejores bravas caseras! Compartimos con vosotros nuestra receta secreta

 

“Cada maestrillo tiene su librillo” y como por norma general preferimos que nos las den hechas, pocos son los que se atreven a preparar en casa un plato tan sencillo, típico y patatil como unas buenas bravas. Desde la oficina, queremos haceros llegar esta receta sencilla que hará las delicias de cualquier patater@ que se precie. ¡Toma nota!

¿Qué necesitas?

– Medio kilo de patatas

– Aceite de oliva virgen

– Dos cucharaditas de pimentón dulce

– Una cucharadita de pimentón picante

– Una cucharada de harina

– Un vaso de caldo de carne (casero o comprado)

Preparación

Lo primero que haremos será preparar la salsa brava, para lo que vamos a necesitar un caldo casero de carne (utilizando a ser posible alguna punta de jamón) o de los que vienen en tetrabrick. Cuidado con usar caldo de carne en pastillas o similares, porque el resultado será un poquito menos espectacular.

-La salsa-

Con el caldo ya listo, ponemos al fuego una sartén con una buena base de aceite de oliva virgen y cuando esté bien caliente, pero sin llegar a humear, la retiramos del fuego y añadimos todo el pimentón mientras lo removemos. Es importante no quemar el pimentón con un exceso de temperatura del aceite. Después, agregamos una cucharada de harina y la vamos mezclando bien con el aceite, hasta que quede totalmente integrada y sin grumos. En esta mezcla, vertemos poco a poco un vaso de caldo sin dejar de remover hasta que espese un poco. Con esto ya tenemos la salsa brava lista, que además podremos conservar unos días guardada en el frigorífico.

-Las patatas-

Ya sólo queda freír las patatas, al estilo en que se sirven tradicionalmente. Para ello, vamos a poner a calentar a fuego suave en una sartén abundante aceite de oliva, echamos las patatas antes de que se caliente (para que se vayan ablandando y haciendo lentamente). Una vez estén blandas, las sacamos y calentamos a fuego intenso la sartén con el aceite. Cuando esté bien caliente volvemos a meter las patatas y las terminamos de freír. ¡Quedarán tiernas por dentro y crujientes por fuera! Las escurrimos bien y colocamos en un plato. Sobre ellas vertemos la salsa brava en la cantidad que nos guste… Y a disfrutar de una de las tapas más ricas de nuestra gastronomía.

¡Triunfarás! Y si te atreves con más recetas, prueba a hacer nuestra ensalada de patata, manzana y rúcula.

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