Chirivía

¿Sabías que la patata destronó a la chirivía en Europa?

Antes de que Cristobal Colón y otros descubridores desembarcaran en América y trajesen a nuestras antepasadas patatas a Europa, en el viejo continente existían otro tipo de plantas y vegetales que alimentaban a las gentes de la época. Ni que decir tiene, que las patatas llegaron para ser las estrellas de la gastronomía, pero hasta ese momento no fue fácil y tuvieron que ganarse un puesto entre sus semejantes vegetales europeos.

Entre ellas se encontraba la Pastinaca Sativa, o lo que es lo mismo, la chirivía, una especie de tubérculo de la familia de las zanahorias que por aquel entonces era la única comida de mucha gente. Su sabor era muy diferente (anisado) y se aprovechaba desde las hojas hasta el tubérculo, además de proporcionar gran cantidad de vitaminas y minerales y era distinguida en la mesa de los nobles y la burguesía. Al principio, la patata se intentó sustituir en hospitales para proporcionar comida a los enfermos pero era complicado sacar a la chirivía de la dieta, ya que la patata no era tan sabrosa ni aportaba tantos nutrientes, más bien todo lo contrario, se utilizaba para dar de comer a los animales, para los campos de concentración de guerra y para las clases más humildes, ya que era más duradera y su precio más bajo.

Hasta el siglo XVII-XVIII no comenzó a hacerse un hueco en la gastronomía, gracias a la propaganda y estrategia de marketing del momento. Los campos donde se cultivaba la patata eran custodiados por guardianes todo el día y por la noche se retiraban, facilitando así el robo del cultivo por parte de la población, escasa de alimento. De esta manera, la patata se empezó a ver como un preciado y caro manjar y entró a formar parte de nuestra vida, relegando a la chirivía a un segundo plano hasta su desuso.

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